DRA. TERESA DURÁN PÉREZ: LA ANTROPOLOGÍA COMO FORMA DE VIDA.
Por Surco.cl a un año de su partida.
El pasado 2 de mayo, el Centro de Estudios Socioculturales de la Universidad Católica de Temuco y el Departamento de Antropología de la misma casa de estudios, conmemoraron el primer aniversario del fallecimiento de la antropóloga Dra. Teresa Durán Pérez (1942 - 2011), a través de una Jornada de Reflexión en torno a su legado antropológico.
La Dra. Duran fue una destacada académica que trabajó en la región por más de 40 años, primero como profesora rural, luego como trabajadora social y posteriormente como antropóloga. En su trabajo se acercó a diferentes temáticas y actores sociales: la psiquiatría comunitaria, las relaciones interétnicas, la educación y salud intercultural, el desarrollo y el derecho; todo esto, a través de la enseñanza, la investigación y su participación en más de 100 artículos.
Sin embargo lo que se destaca a través de las presentaciones de académicos y kimche mapuche va más allá de la cantidad y la calidad de su trabajo, y más bien tiene que ver con la integralidad del mismo. En este sentido su trabajo representa la posibilidad de unir la tradición intelectual y reflexiva del conocimiento científico, los requerimientos técnicos y prácticos de la ciencia con los valores del humanismo laico a través de la práctica de la antropología.
Heredera del transsacionalismo, corriente científico social traída a Chile y a La Araucanía por el antropólogo Milan Schtuchlik a comienzo de la década de los setenta, el enfoque antropológico propuesto por la Dra. Durán, Antropología Aplicada Interactiva, reconoce la capacidad y posibilidad de los actores sociales, “el otro”, para construir y comunicar un conocimiento respecto de cualquier tema que les concierna, entendiendo por cultura un modo de vivir diferenciado que contiene todos los elementos para sostener la vida de un pueblo.
Para llegar al conocimiento del otro, el antropólogo deberá construir una relación basada en la auto-observación como criterio fundamental y en una práctica activa del reconocimiento de la diferenciación y la integración cultural. Este esfuerzo se materializó en la integración de machi, lonko, kimche, profesores tradicionales y otros agentes culturales mapuche en la co-ejecución de proyectos y en la co-autoría de artículos científicos.
De esta forma, la práctica de la antropología permitiría vincular el mundo científico técnico, asociado al conocimiento y el desarrollo con el mundo social - en este caso el mapuche - . Así su antropología se presenta como una actividad que coloca en comunicación y contribuye al entendimiento. Es por ello que Teresa Duran valora y defiende el rol del antropólogo y la antropología - en particular de su antropología - y se presenta como una defensora enérgica de sus postulados, dado que para ella los valores constituían una cuestión fundamental en su estilo. Con ello resuelve la crisis respecto de la legitimidad del conocimiento científico, aunando, en su práctica de la antropología, la fe de los modernos en el conocimiento y la disciplina con el escepticismo a la ciencia y la legitimación de saber local de los posmodernos.
ROMERÍA (DEL AIRE EDITORES, EDICIÓN KÜTRAL 2010) DE JUAN HUENUÁN ESCALONA
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Por Ernesto González Barnert*
(Texto original en letras.s5.com - Proyecto Patrimonio) |
Romería es, tanto un viaje digno y poético, como una peregrinación y festejo bien tallado, seguro de sí mismo, emocionante y perceptivo. Sabe que el asado del poema -para empezar a hablar de literatura, en serio-, se hace con las brasas y no con el fuego. Y así templa y prepara un libro de 73 páginas imperioso, firme y cortante. Que trata sobre un chileno de origen mapuche, marcado por el mapa roto de su estirpe, en la frontera, escudriñando o reconciliándose en la figura del salteador de la memoria entre su ralea. Donde reconstruye -desde los vestigios de su propia memoria, sobre la tradición fragmentada de su pueblo e historia, atento a las voces muertes y vivas que arden en su comarca-, un canto oscuro, vivo y poético donde maldice y perdona a la vez anudando al que es. Todo esto más bien sobre una “comarca” interior y mental que concreta y asible. Y con un lenguaje en el que confluye una metaliteratura de raíces surrealista “a la chilena”, dejos nerudianos, la tradición poética mapuche.
Ciertamente, Juan Huenuán Escalona (1977, Temuco) nos lega en su primer libro una obra madura y viva, entroncada con las raíces de la poesía chilena y mapuche, hija de su tiempo, donde perito se vale de un castellano castizo e incisivo, que saca chispas a la lengua invasora y le agrega la profundidad atmosférica de la mapuche sin utilizar nunca una palabra en mapuzugun, lo que no sé si es bueno o malo, pero constata la ruptura y pérdida de la cultura del hablante lírico con inusitada fuerza crítica. Por eso, se me antoja, equivocado el gesto de hacer éste un libro bilingüe. Pero eso es harina de otro costal. Por otra parte, la factura material del libro, es atractiva, ideal, a pesar, incluso, de la falta de índice. Lo que en días en que proliferan auto-publicaciones descuidadas y sin editor, constituye una gracia.
Romería no sólo es un buen libro de poesía (más allá de los subtítulos o apellidos), es un libro que no los necesita en lo más mínimo. Y a su vez el libro de un amigo, un compañero de ruta generacional y de frontera y al que no puedo dejar de aplaudir por su primera y voluntariosa entrega desde esta tribuna, ya con ganas de ver el siguiente paso en su poesía donde espero este autor siga entusiasmándonos y mejorando de camino al corazón de los aficionados.
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* Ernesto González Barnert ( 30 de Agosto de 1978, Temuco, Región de la Araucanía, Chile)
Ha publicado el poemario "La coartada de los dragones por el camino pequeño" (Ediciones Pewma, 2000). Y textos suyos han sido recogidos por diversas Antologías y Revistas, además de otros soportes. Ha obtenido Mención Honrosa en el Concurso Nacional de Poesía Joven Armando Rubio, en el Primer Concurso de Poesía del Sur "Premio Eduardo Anguita" y en el Premio "Juegos Literarios Gabriela Mistral". A su vez ha recibido las Becas de Creación Literaria de la Fundación Mustakis/ Biblioteca Nacional; Centro Cultural de España (Stgo, Chile); Sociedad de Escritores de Chile. Actualmente estudia Filosofía y Ciencias Políticas en la Universidad Gabriela Mistral. E-mail de contacto:
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Ciudad Enferma: Ciudad Pus. Apuntes sobre "Ciudad Sur", del escritor Luis Antonio Marín

Por Ramiro Villarroel, Gestor Cultural y Productor Audiovisual
Las imágenes que van del horror a la angustia, de la degeneración al hastío y de la risa a la decadencia orgánica y espiritual que aparecen en las páginas de “Ciudad Sur”, nos hablan del gesto irreverente y decidido que activa la musculatura visual y literaria del escritor, operando una metodología que tiene mucho de crónica temporal, espacial y experiencial, que podríamos llamar de alto periodismo –eso sí, de mirada totalmente excéntrica-, al abrir camino a personajes que encarnan aspectos determinantes o arcanos de lo humano de alta densidad, cuyo casting el autor ha desarrollado durante toda su vida, ya que un dato no menor es la construcción de esta novela o libro de relatos imbricados, como el mismo autor le gusta definir su obra, cuestión que desemboca en una biografía ficcionada en tercera persona.
Empresarios, artistas, mujeres e instituciones aparecen retratados con una pluma que ausculta las características de una sociedad compuesta y construida por seres retorcidos y oscuros, a la vez víctimas y victimarios en escenas cargadas de una violencia aceptada por quienes la padecen.
Esta radiografía, escáner o resonancia al espíritu que le da cuerpo a esta ciudad más real que imaginaria, nos entrega el contraste de acontecimientos por momentos infernales, donde la prepotencia del poder y el dinero convive con la hipocresía de una fiesta donde todas las aberraciones se mixturan, lo que vendría siendo la punta de un iceberg en que los vapores de la corrupción confeccionan una arquitectura de cartón piedra, sexo, drogas y rock satánico.
Acá el mal es la moneda corriente que construye universidades y abyecciones.
A su vez, esta universidad produce entre sus huestes jóvenes enajenados; pero también a un escritor cuya obra disecciona la mente y los comportamientos de la perversidad encarnada en hombres y mujeres monstruosamente comunes y corrientes, que por lo fatal de sus experiencias, se tornan malsanamente excepcionales.
Una cosa cierta es que el mal es medular en la trama de todos y cada uno de los cuentos que componen la novela. Así, esta obra se emparenta con una amplia lista de obras de la literatura, que sería innecesario nombrar por su misma extensión. De alguna manera, la historia de la literatura es la historia del mal.
El infierno que el autor tiende ante nuestra mirada tiene el porte de la ciudad, de un convento o de la caja craneal de un exitoso drogadicto que, en conjunto con la velocidad de la narración, dan una sensación de vértigo y de turbación.
Las capas de identidades que esgrime el autor, desde un principio, hablan de un cuestionamiento a la política del ser que funciona como disfraz, lo que nos alerta de que hay un juego de superficies, figuras y fondos que el autor refiere y que son tratados con una distancia que le permite lanzar su artillería crítica con mayor libertad al momento de fijar las ideas.
En la novela lo grotesco luce su eje alimentado por la sangre, el kitsch, el voyerismo y una investigación que tiene un sabor a venganza por las circunstancias innobles e injustas que el autor ha tenido que vivir, así como gran parte de su generación.
Esta ciudad está preñada de oscuridades que el escritor no tiene intención de iluminar, pues le interesa entregar una imagen de esa oscuridad mediante incógnitas, cuyas apariencias encarnan los mitos urbanos que hasta el momento nadie ha querido –o podido- retratar. Esta, de todas maneras, es una Ciudad Enferma: Ciudad Pus.
LEER: CIUDAD SUR - CUATRO CUENTOS SELECCIONADOS (ESPECIAL PARA SURCO.CL)
LA EDUCACIÓN SENTIMENTAL EN CONSTELACIONES DE CHRISTIAN RODRÍGUEZ.

Por Claudio Andrés Maldonado, escritor y profesor de Lenguaje y Literatura
CONSTELACIONES es el primer libro de cuentos de Christian Rodríguez Büchner (Temuco, 1985) Estas seis piezas son protagonizadas por sujetos portadores de un cansancio malo, al decir de Peter Handke.
¿Qué es lo que muere y qué es lo que se aproxima?
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Por Christian Rodríguez Büchner, Escritor |
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Al leer con atención sus declaraciones y textos en prosa, uno puede percatarse que Jorge Teillier, al contrario del papel que representaba en su ingenuidad poética, sabía perfectamente que el mundo al que hacía referencia ya estaba en proceso de retirada. Y es a partir de esa emergencia y esa lucidez que el poeta decide cifrarlo en palabras; preservarlo frente a la inminente tormenta del progreso económico que renovaría el espacio rural (y también lírico) sin vuelta atrás. A su obra se le adeuda una interesante lectura política que todavía no se ha abordado de manera profunda. El objeto del larismo no fueron tanto los pueblos en sí, en cuanto a lugares precisos y reales. Estos cumplieron más bien la función de mapa de ese mundo en retroceso; un muestrario de los escombros y cenizas de ese origen idealizado que fue la vida en comunión directa con las emociones de la infancia. Varias décadas después, y con los pueblos del sur consolidados como cientos de proyectos abortados de ciudades mayores, al larismo sólo le queda por desentrañar, con una voluntad infinita, las cenizas de las cenizas del paraíso perdido, del origen ya enterrado bajo innumerables ciclos de decadencia endémica y bonanza pasajera. Una tarea tan minuciosa que, su única alternativa y camino lógico, es terminar desviándose hacia la irrealidad. No la fantasía ni el anhelo; la irrealidad. No se trata de rechazar la nostalgia, el paisaje, el aire, los bosques (aunque ya sólo sean de pinos y eucaliptos), y el cielo y el mar como elementos para un mundo literario viable. El contacto permanente con “todo lo que tiende hacia lo eterno, o hacia lo que imaginamos de la eternidad” (Italo Calvino) es un sano acto de contemplación; yo diría que hasta ventajoso para adquirir cierto escepticismo frente a lo contrario; lo aparatoso, lo pueril, lo rimbombante y lo impositivo. Un ejercicio posible es, quizás, como lo hicieron los poetas láricos, revelar nuevamente, con sensibilidad y lucidez, cuál es el mundo que ahora se apaga y cuál es el mundo que se avecina. No subirse a un mesianismo pastoso y ridículo, sino que atender a las pruebas que este nuevo paisaje (ignorado y sobreexplotado) le ofrece todos los días a nuestro sentido común. Percibir en el aire cuál es el miedo, el rigor, la ansiedad, la valentía, la desidia, el agobio, el arrojo, la desesperación, y el amor que a cada minuto se desintegran sin vuelta atrás. |
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